A veces nos cuesta creer que nuestro perro puede hacer o gestionar una situación sin mayores problemas, después o durante una terapia de crecimiento y aprendizaje mutuo.
Suele suceder porque los humanos tendemos a apoyarnos más en el pasado. El pasado nos condiciona.
Sin embargo, si fuéramos más capaces de observar y vivir el presente seríamos más conscientes de nuestros procesos de aprendizaje y nuestros avances así como el de nuestros perros.
No creer en ellos también los limita y es la zancadilla invisible.
No soltamos cuando podríamos soltar, no pasamos por una zona que podríamos pasar, no jugamos cuando podríamos jugar y tantas y tantas cosas que podríamos hacer cuando llevamos un camino de aprendizaje recorrido SOLO, PORQUE NO CREEMOS.
¿Te ha pasado a ti?
