Educación canina amable. Siempre desde el respeto. Familias con dificultades. El caso de Danco.

Son muchas las familias que deciden pedirnos ayuda y como profesionales asesores del bienestar canino tenemos que tener las herramientas necesarias para poder dar apoyo no solo a la dificultad de gestión de los perros que ponen en nuestras manos, sino también a las dificultades de gestión de las personas que contactan con nosotros.

Esto no siempre es fácil para el profesional canino ya que debemos afrontar retos cuando tratamos problemas y limitaciones físicas, mentales y/o emocionales de las familias que nos contratan, tales como: depresiones, estados de ansiedad, trastornos psicóticos como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, o limitaciones físicas.

Entender qué supone cada estado y cómo gestionarlo va a ser clave para poder ayudar al perro y a la familia en su proceso de aprendizaje.

Aceptar que no somos psicólogos ni psiquiatras y que nuestra especialidad es el entendimiento del perro como especie y no la psicología humana nos ayudara a entender cuando podemos ayudar a una familia y cuando no.

Aún así, es primordial que seamos empáticos, respetuosos y pacientes cuando tratamos con ciertas limitaciones de las personas que nos contratan.

He trabajado con personas con depresión, ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia diagnosticados. Personas que estaban dispuestos a luchar por la salud emocional y el bienestar de sus amigos caninos saliendo de su zona de confort.

Salir de tu zona de confort toma mayor magnitud cuando hay limitaciones mentales , emocionales y/o físicas.

Por este motivo es digno de admiración cuando estas personas lo consiguen.

Hoy os quiero hablar de Danco y de Miguel. Este es un caso que comparto con Etholink, Danco es un mestizo de Pastor Belga Mallinois, llegó a Soraya siendo un perro incapaz de gestionar con equilibrio ni a personas ni a perros. Gestionaba con reactividad a unos y a otros, sin patrón ni distinción.

Eso me incluye a mi, por supuesto.

Mucha de su gestión era propiciada por el mal manejo de su familia, lo que generaba reacciones desproporcionadas desde la frustración y la inseguridad, tanto de Danco como de Miguel y Dolores. Miguel es un hombre campechano muy querido en el barrio, con ciertas limitaciones, sobre todo físicas. Sufre de mucho dolor de rodillas, espalda y de la circulación, entre otras. Ha sido operado 5 veces de varices, en una ocasión sufrió de una hemorragia mientras trabajaba.

Trabaja en la hostelería lo que no le permite tener mucho tiempo para él y cuando lo tiene, el cansancio y el dolor lo limitan a la hora de realizar cierta actividad física. Dolores trabaja muchas horas también y empieza muy prontito por las mañanas.

Ya tienen una edad pero nada les ha impedido buscar asesoramiento profesional para ayudar a Danco a superar sus inseguridades y su frustración.

Dentro del plan de trabajo con Danco incluye una herramienta primordial para mi en el proceso de aprendizaje tanto para él como para su familia, que es el grupo social (canino). Herramienta de la que no os voy a hablar hoy.

En este video podéis ver una parte pequeña de una de las sesiones con Miguel.

Como profesional tengo que ser capaz de entender el proceso de aprendizaje de mi cliente y su capacidad de gestión. Como profesional tengo que ser capaz de acompañar, alentar, animar, realzar y hacer crecer el ego, la alegría, la actitud, el estado anímico y emocional de la persona que tengo al lado para darle las herramientas necesarias para gestionar su día a día sin mi.

Al principio Miguel se enfadaba conmigo y con Dolores, se sentía presionado en las sesiones porque se sentía examinado con lupa. Se enfadaba con él mismo y se enfadaba con Danco, le generaba mucha frustración no poder controlar las emociones y conductas de Danco.

Tengo que decir, que este es un caso que rompe con el pronóstico que teníamos para este caso ya que era muy reservado por las circunstancias que rodean a la familia.

Nunca es fácil tratar a perros que gestionan con agresividad/reactividad y la audacia, la iniciativa, el valor y la osadía de sus familias es lo que determina el éxito o fracaso de una terapia.

Hay momentos en los que le ofrezco mi ayuda a Miguel y su respuesta es: – No Marta, tengo que aprender a hacerlo yo…

¡Esa es la actitud! Miguel y Dolores carecerán de muchas cosas pero no les falta valentía, constancia, persistencia y decisión algo de lo que muchas otras familias carecen.

Dignos de admiración. ❤️

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